Vins de Foresta

Sin D.O – Massís del Garraf

Año de fundación: 2012
Zona: Alt Penedès
Población: L’Arboçar (Barcelona)
Elevación: 266 metros.
Clima: Mediterráneo
Suelos: Calcáreos.
Superficie viñedo: 60 ha
Variedades: Xarel.lo, Sumoll, Viognier,
Garnatxa, Marselan i Cabernet Franc
Edad media viñedo: de 15 a 80 años
Agricultura: Respeto
Producción anual: 10.000 botellas.

Enólogo: Joan Olivella y Lluís Carsí

A medio camino entre el Alt Penedès y el Garraf se sitúa la finca de Vins de Foresta en pleno Massís del Garraf entre una extensa zona forestal y montañosa. Sus viñas se encuentran en terrazas con márgenes de piedra seca centenarias, suelos poco profundos y pobres en materia orgánica, y con un microclima influenciado por el Mediterráneo. Sus viñas crecen en terrenos muy pobres. Dan poca uva, pero de una gran intensidad y concentración. Joan Olivella es la imagen de la bodega y Lluís Carsí es el responsable de la viña. Ambos defienden una viticultura transversal, conservando el paisaje, la arquitectura, el entorno y las variedades autóctonas.


Es un paisaje que pide ser recorrido con la mano abierta, acariciando los matojos de romero, poleo, té de roca, ajedrea, tomillo, hinojo... alrededor de las viñas crecen el pino blanco, las encinas y también la única palmera de origen europeo: el palmito. Si te levantas temprano quizás llegues a cruzarte con los habitantes de la foresta, presididos por el jabalí y por el zorro que aparece en sus etiquetas.

Hacia el mediodía, como un reloj, estas colinas sedientas reciben la brisa marina que sube desde las poblaciones costeras de Sitges y Vilanova. Es un soplo fresco, húmedo y un poco salado que da vida a nuestras viñas, especialmente en los días más calurosos del verano, cuando la uva se encuentra en pleno proceso de maduración.

Sus vinos aspiran a reflejar este paisaje: son concentrados, salinos y recuerdan a los aromas de sotobosque que perfuman este entorno único.

No utilizan ni pesticidas ni herbicidas, y trabajan para restaurar el equilibrio del terruño. Redescubren el valor patrimonial de antiguas barracas y márgenes de piedra y trabajan para protegerlos. Son, ante todo, conservadores de paisaje.

Vendimian la uva a mano para poderla seleccionar desde el principio, y la transportans a la bodega en cajas pequeñas. Cada parcela se vinifica por separado, siempre respetando la levadura propia de cada viña y del bosque que la rodea. A partir de aquí, el trabajo en la bodega se centra en preservar todas estas características únicas y conseguir que el espíritu de la foresta llegue a vuestra mesa en su máxima pureza.

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