Mestres

D.O. Cava

Año de fundación: 1312
Zona: Penedès
Población: Sant Sadurní d'Anoia
Elevación: 200 a 225 metros.
Clima: Mediterráneo
Suelos: Franco-calcáreos.
Superficie viñedo: 20 ha
Edad media viñedo: 68 años
Varidades: Macabeu, Xarel·lo, Parellada, Monastrell y Trepat
Agricultura: Ecológica
Producción anual: 150.000 botellas.

"La Navidad de 1928 salió al mercado la primera botella de Cava MESTRES, que Josep Mestres Manobens elaboró con uvas de la añada de 1925. A partir de esta fecha, la familia se especializó en la elaboración de vinos espumosos de larguísima crianza a partir del método tradicional y alcanzó cotas de calidad destacadas y reconocidas tanto por los mismos elaboradores de Cava del Penedès, como por los clientes de la buena mesa en todo el país."


Mestres comienza su andadura en el año 1312 con la fundación de la bodega por parte de los antepasados de los actuales rectores de la casa. Durante 28 generaciones, éstos han conservado la tradición y filosofía de elaboración de los primeros vinos creados por la familia y que a día de hoy se siguen creando de forma completamente artesanal. En 1925 se decidió incorporar al vino original que se elaboraba en Mestres una segunda fermentación al estilo de los que se elaboraban en Francia, y  tres años después Josep Mestres Manobens descorchó la primera botella de vino espumoso de la familia elaborado siguiendo el método tradicional o champenoise aunque ya etiquetando con la palabra Cava.

Dos características que marcan los cavas de la bodega Mestres son que elaboran sus cavas sin tener la necesidad de añadir licor de expedición después del degüelle y la crianza en barrica de los vinos base, una forma distinta de elaboración con la que los cavas con crianza Mestres marcaron toda una innovación en el mundo del cava que se tradujo en 1945 Coquet Visol Triple Seco.

Las largas crianzas son también una de las señas de identidad de los espumosos de Mestres, y algunos de sus cavas tienen crianzas ya en botella que superan los 10 e incluso 15 años, con lo que se busca una mayor integración del carbónico y que se active el proceso de autólisis o autodestrucción de las levaduras utilizando para ello tapón corcho durante la segunda fermentación. Este método, aunque más costoso económicamente, permite obtener un resultado que se aprecia tanto en nariz como en boca, con vinos muy estructurados, intensos y con un carbónico menos agresivo. Todo sin perder la sensación de frescor que caracteriza a los mejores cavas del mercado.

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