Bodegas León Domecq

 

D.O. Jerez Xérès Sherry Manzanilla

Año de fundación: 1850
Población: Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)
Elevación: 45 a 60 metros.
Clima: Atlántico
Suelos: Albariza Jerez Superior
Superficie viñedo: n/d
Edad media del viñedo: 40 a 100 años
Agricultura: Ecológica
Variedades: Palomino
Producción anual: 30.000 botellas.

Enólogo: Joaquín Gómez Beser
Propietarios: Santiago y Tomás León Domecq

"Bodegas León Domecq renace tras la puesta en valor de una bodega centenaria en el barrio más castizo de Jerez, Las Bodegas Vides. Desde sus instalaciones en Calle Justicia 28, y desde 1850, vienen almacenando vinos procedentes de la que fue una de las viñas con más solera de todo el marco del Jerez-Xerez-Sherry, la Viña “La Compañía”, situada en la carretera de Jerez – Trebujena, junto a la Finca El Majuelo, en el pago Macharnudo.”.

En 2021 ésta bodega regresa con todo su esplendor, con la idea de dar a conocer esos tesoros que se han mantenido ocultos a lo largo de su historia. En su empeño por mostrarlos al mundo se ha realizado una apuesta muy importante en la restauración integral de su edificio en Calle Justicia así como en la reordenación de todos sus antiguos vinos; coronada con otras joyas minuciosamente rebuscadas para completar una gama exclusiva de VINOS PREMIUM, que van desde el Fino en Rama, con sabor a esos vinos de antaño, hasta nuestros exclusivos Amontillado, Oloroso, Palo Cortado, Medium, Cream y Pedro Ximénez.

Santiago y Tomás León Domecq firman con su apellido familiar un proyecto que no es exactamente nuevo, pero que saca ahora sus vinos viejísimos al público por primera vez. En ediciones muy limitadas, eso si, porque el total de producción de Bodegas León Domecq no pasa de las 30 000 botellas. Sus soleras se abastecen de 14 hectáreas en la Viña “La Compañía”, anexa a la Finca El Majuelo en el Pago Macharnudo, verdadero Grand Cru histórico de Jerez.

El origen de Bodegas León Domecq es el mundo de los almacenistas, esa singularidad jerezana: bodegas que elaboran y crían vinos pero no los sacan directamente al mercado sino que abastecen a las grandes marcas de la zona. Las soleras de Bodegas Vides gozaban de gran prestigio aunque no tuvieron visibilidad hasta que Lustau, pionera en tantas cosas, incluyó su palo cortado en su “Colección Almacenista” de artesanos del vino.

El punto de partida es un fino en rama muy biológico que encajaría de lleno en ese estilo que se dice “fino amontillado”, con 11 años de crianza promedio, seguido por un amontillado con ocho años de crianza bajo velo de flor y 12 de oxidativa y un palo cortado con dos años de biológica y 18 más ya sin velo en las botas. El oloroso es la joya de la corona ya que pasa de los 40 años de vejez y sirve de base para la gama de “cabeceos” -medium, cream- con un PX con dos décadas de historia detrás y más de 400 gramos de azúcar por litro.

La gama se competa con un vermut más seco y balsámico que otros de la escuela jerezana, muy especiado, y por el que ellos describen como “el mejor Vinagre de Jerez Gran Reserva del mundo” y que tiene más de 75 años de solera.



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